cariesDespués de las vacaciones hay algunas cosas que solemos hacer, como comprar comida, revisar que la ropa del trabajo esté lista, que los niños tienen todo lo necesario para ir al colegio, que después de las comilonas durante las vacaciones todos los de la familia tenemos una salud bucal perfecta… Ah… ¿Que no sueles hacer esta última medida? Pues nuestra recomendación es que visites a tu dentista. Después de todo, en verano encontramos tres ingredientes que pueden suponer un riesgo para tu boca:

El primer ingrediente son las altas temperaturas del verano, que contribuyen a la existencia de enfermedades bucodentales. Crean el ambiente ideal para la proliferación de bacterias, que son las que pueden producir aftas, o boqueras que afectan la mucosa bucal o gingivitis (inflamación de las encías), entre otras.

Luego tenemos que hemos bajado la guardia: las vacaciones son para relajarnos, y a veces esto también incluye nuestra higiene bucal. Sin nuestra buena rutina de higiene bucal, estamos facilitando el camino para que las bacterias hagan de las suyas en nuestra boca.

Y por último, tenemos a las comidas: durante las vacaciones solemos comer muchos alimentos que no siempre incluimos en nuestra dieta diaria, además de los dulces y los helados.

De esta forma, no solo tenemos una buena temperatura para que las bacterias de nuestra boca se desarrollen más rápido, sino que además les proporcionamos más alimentos y reducimos las medidas de higiene bucal que las mantienen a raya.

¿Cuánta caries en desarrollo podrías tener ahora en tu boca? ¿Y en la de tus hijos?