¿Alguna vez te has fijado en ese pequeño pliegue que une tu lengua con la base de la boca? Cuando ese es más pequeño de los normal se conoce como frenillo lingual, y puede limitar los movimientos de la boca.

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Y te preguntarás, ¿es malo tener un frenillo lingual? Lo cierto es que trae consigo un conjunto de alteraciones significativas:

- En el habla: al no poder elevarse la lengua lo suficiente, la persona no puede pronunciar correctamente algunas palabras.

- Durante la lactancia: el bebé necesita su lengua para poder extraer la leche durante la lactancia.

- Puede generar lesiones: un frenillo corto supone que roce constantemente con los dientes inferiores, pudiéndose producir alguna herida o incluso su desgarro.

¿Cómo se trata un frenillo lingual?

Lo primero que se ha de hacer es acudir a un dentista para que valore si es necesario una cirugía, o si con la ayuda de una logopeda se podría superar las dificultades que supone.